Humildad. Atributo de las almas que viven en santidad
- 8 ago 2016
- 3 min de lectura

Varias décadas atrás, un sabio proverbio chino impactó mi carácter: "La inmensidad de los océanos se explica porque siempre se mantienen por debajo de los ríos."
Y aunque dicha sentencia no busca establecer una verdad científica, lo cierto es que la misma arroja una enseñanza espiritual que libera el poder de una virtud y la grandeza de un Valor, al referirnos a la humildad, atributo de las almas que viven en santidad.
La humildad es la senda de retorno a la Verdad, al reconocimiento de que hay un sólo, único y verdadero poder que no eres tú, ni soy yo, pero que reside en nosotros y en los otros, causa de lo que somos y potencial sin límites de lo que podemos llegar a ser, hacer y tener.
Así que: "Cuanto más grande seas, más humilde debes ser, y así obtendrás el favor del Señor, porque el poder del Señor es grande y él es glorificado por los humildes."Eclesiástico 3:18-20
Cualquiera de estas cinco interrogantes que a continuación formularé, podría arrojar una cascada de luz interior que despierte en nosotros una mayor disposición para acoger la humildad como parte esencial de nuestra nueva identidad en Cristo.
1- ¿De dónde procede la vida?
2- ¿Quién es la fuente de todo bien?
3- ¿Qué tenemos tú y yo que no se nos haya dado?
4- ¿De dónde son son oriundos el tiempo, los talentos y dones?
5- ¿Qué rol ha jugado la gracia de Dios y cuánto hemos tenido que pagar por ella para ser lo que somos, estar donde estamos, o tener lo que tenemos?
Quién sabe las respuestas a estas preguntas jamás se infla de orgullo, no se la da de importante, renuncia a la vanidad, deja atrás la altanería, y olvida la vanagloria.
Fijémonos en Jesús, tres veces Santo, que teniendo plena conciencia de lo grande que era cuando estuvo físicamente entre nosotros, verdadero Dios y Hombre verdadero, fue el Maestro que en señal de humildad y como una muestra de servicio por amor al prójimo, sorprende a sus discípulos lavándoles los pies.
¿Qué te parece?
Asombroso modelo y conmovedora lección de humildad.
No sé si la rimbombancia de tu apellido, clase social, títulos académicos, prejuicio, ego, fama o fortuna, se han erigido en obstáculos que te impiden dejar salir algo tan especial y hermoso como la humildad que hay en ti.
Si ese es tu caso, para bajarte los humos un poco, te invito a darle un vistazo al "currículum" de este Amigo tuyo y mío donde entre otras cosas, en sus siete "Yo Soy", él mismo establece que es la luz del mundo; la resurrección y la vida; la vid verdadera; el pan de la vida; el buen pastor y, el camino, la verdad y la vida.
¿Cómo lo ves?
Y pensar que Alguien así, no sólo con tanta luz, si no que Es la luz, en su infinita sabiduría nos recuerda que "el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido."
Sí, el mismo que enseñó con su ejemplo que no vino a ser servido sino a servir, nos deja oír su voz desde los silentes "parlantes del cielo" para hacernos esta indeclinable y siempre oportuna invitación:
"Aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón." Mt 11:29
Yo la acepto. ¿Y tu?






































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